Vacunas contra el Covid-19. Reflexiones éticas y bioéticas

María Elizabeth de los Rios Uriarte

Doctora en Filosofía por la Universidad Iberoamericana y Maestra en Bioética por la Universidad Anáhuac México, donde es profesora e investigadora en bioética.

 

Inmunizarse con fórmulas creadas a partir de experimentos con células de embriones abortados no es ilícito, ni inadmisible, pero quien así lo considere debe manifestar el rechazo a su producción y al aborto mismo.

En pleno auge de la vacuna contra el Covid han surgido diversos cuestionamientos sobre la eticidad y licitud de su aplicación considerando que, algunas de las que han salido al mercado, han sido originadas a partir del uso y la experimentación con líneas de células provenientes de embriones abortados.

Lo anterior resulta pertinente puesto que representa un conflicto ético y, para algunos, moral, puesto que supone el uso de una o muchas vidas humanas como medios para generar una opción terapéutica o, en el caso del Covid, preventiva, y la vida humana, fin en sí misma, no debiera nunca usarse ni para este ni para otros fines.

Así pues, conviene retomar el dilema ético que recae en la comprensión de la cooperación al mal como alternativa para prevenir un mal mayor que serían los contagios y eventuales fallecimientos de miles de personas; es decir, pareciera que, lo que realmente está en juego en es el bien mayor a costas de sortear o dejar pasar normas éticas que protegen uno de los principales valores que es la vida.

Existen dos documentos que, a nivel filosófico y doctrinal, ayudan a comprender este dilema ético: el primero data del 2005 redactado por el Presidente de la Academia Pontificia para la Vida, monseñor Elio Sgreccia y que lleva por título: Reflexiones morales sobre uso de las vacunas derivadas de embriones abortados y otro, también redactado por la Academia Pontificia para la Vida en conjunto con la Asociación de Médicos Católicos Italianos en el año 2017, titulado Note on italian vaccine issue.

Tomando entonces en consideración lo ahí reflexionado y propuesto, en primer lugar, hay que decir que la persona que acude a ponerse la vacuna no coopera, de manera formal, esto es, con la intención ni en el acto mismo de abortar (recordemos que las líneas celulares usadas datan de los años 30 y las más recientes de los 60 y 70, y desde entonces no ha sido necesario recurrir a más abortos para esta finalidad). Lo que hay que distinguir es que, mientras la cooperación formal siempre es ilícita y no ética, la cooperación material a veces lo es, pero no siempre. El tipo de cooperación en que se ve involucrada una persona que recibe la vacuna es material1, esto es, conseguir un bien necesario mediante acciones de las que otros se aprovechan para cometer un mal. Dentro de este tipo de cooperación está la directa o inmediata y la indirecta o mediata; mientras que la primera representa una ayuda directa a cometer el acto malo, la segunda implica la colaboración con un medio o instrumento que otro usará para hacer un acto malo. Quien acude a ponerse la vacuna, coopera indirectamente puesto que no fue él mismo quien ejecutó el aborto ni colaboró con los medios para hacerlo.

Por último, la cooperación puede ser próxima o remota dependiendo la cercanía del acto colaborativo con el acto malo. En este caso, el que acepta la vacuna, colabora remotamente pues no está ni estuvo en contacto directo con quien cometió el aborto ni con quien experimentó con las células del embrión abortado.2

Ahora bien, ciertamente es una cooperación activa que, por la naturaleza del acto primero ejecutado, el aborto, necesariamente debe ir acompañada de una denuncia formal y radical del mal intrínseco en ese primer acto, es decir, del aborto y de la utilización del embrión con fines experimentales. Lo anterior recae en la noción de respeto a la dignidad humana que prohíbe y condena todo fin utilitarista de la persona humana y más aún, de quienes no pueden otorgar su consentimiento como lo son los embriones humanos. Por esto se precisa un rechazo claro y explícito a los medios usados para encontrar la vacuna deseada. De no expresarse este rechazo, se caerá, además, en una cooperación pasiva que agrava moralmente el acto de recibir la vacuna.

De igual modo, es necesario estar alerta para no caer en otorgar el aval para que esta práctica de utilización de células embrionarias de fetos abortados se siga utilizando o, más aún, se extienda para otros fines que acentúen el avance desmedido de la ciencia y su inversión de roles cuando esta debe servir al ser humano y nunca viceversa. Reducir a la persona en sus etapas embrionarias a un conjunto de células es algo inadmisible y gravemente malo tal como se expresa en la instrucción Donum Vitae3 publicada en 1987 por la Congregación para la Doctrina de la Fe encabezada por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger y retomado en la instrucción Dignitas Personae4 publicada en el 2008 por la misma Congregación, en esta ocasión presidida por el Cardenal Levada.

Hay que añadir también que estar a favor del uso de la vacuna donde se han usado células embrionarias no implica estar a favor de su producción, comercialización y distribución, acciones más graves éticamente que la primera en tanto que no sólo usan, sino que comercializan al ser humano, algo éticamente inadmisible.5

Ahora bien, así como se valida a recibirla bajo el argumento de ser un bien necesario y de no cooperar formalmente, sino material, indirecta y remotamente al acto inicial del aborto que es, de suyo, contrario a la naturaleza humana, también se debe respetar y no forzar a quien, en su juicio interior y según su deliberación racional de bienes, medios, y riesgos6 decida ejercer objeción de conciencia y no recibirla. Cada quien deberá ejercer un acto de juicio prudencial para valorar el riesgo de recibirla o no, según su propia condición y la de quienes le rodean.

No obstante, esto sólo podrá ser validado éticamente mientras se descubra como segura y eficaz otra vacuna que no haya utilizado ni experimentado con líneas celulares provenientes de embriones abortados. Una vez descubierta alguna que no incurra, en ningún momento de su proceso, en el uso y la explotación de células embrionarias, se está obligado ética y moralmente a optar por ésta en vez de por la primera.7

Lo anterior se fundamenta en el principio del bien común bajo el cual se debe velar por el bien no sólo individual, sino también el común, salvaguardando así la vida y salud de todos los miembros de una comunidad y sociedad.

Hay que ser enfáticos en que se tiene la obligación de vacunarse, tanto para quienes han comprendido que su tolerancia al mal representa un acto de autocuidado fundado en la idea del bien necesario y sin cooperación directa con el mal, como entre quienes desean manifestar su objeción de conciencia hasta tener acceso a una vacuna que no implique las circunstancias de cooperación material indirecta y remota al mal.

Vacunarse es un acto de autocuidado, pero también de cuidado mutuo y, cuando existe un peligro mayor que amenaza a una comunidad, país o de dimensiones mundiales, como la pandemia por Covid, las vacunas que representan una forma de mitigar contagios y evitar más muertes de personas deben convertirse en una obligación y no en una opción porque lo que se protege es el bien común que es un bien mayor que el bien individual, cimentado bajo los principios de sociabilidad y de subsidiariedad. Por ende, optar por el bien común es un acto de justicia8 y de caridad.9

Así pues y a modo de conclusión, debemos afirmar que vacunarse contra la Covid aun cuando las vacunas han usado o experimentado con líneas celulares provenientes de embriones abortados no es un acto ilícito ni considerado éticamente inadmisible ya que la cooperación al acto del aborto no es en la intención ni en el consentimiento de dicha práctica; tampoco de modo directo con medios o circunstancias y menos aún próxima, dada la distancia temporal entre esos abortos y la aplicación actual de la vacuna. Sin embargo, es necesario que quienes profesen una fe católica, y de acuerdo con el Magisterio de la Iglesia respecto del valor intrínseco y ontológico de toda vida humana y el respeto que merece, en caso de recibirla –por ponderar el riesgo hacia sí mismo y hacia quienes le rodean y mientras no sea descubierta otra vacuna que incurra en estas prácticas–, manifiesten su rechazo al uso continuado de esas células, a la experimentación con ellas, a su producción y comercialización, así como, y principalmente, al aborto como práctica que atenta contra la vida.

Al mismo tiempo es necesario unir esfuerzos y cooperar para que se encuentren otras formas y medios que permitan que la ciencia avance, sobre todo en lo relacionado a la salud de las personas y puedan brindarles más esperanza y calidad de vida.

La pandemia ha constatado nuestra fragilidad y vulnerabilidad, pero también ha dejado en evidencia eso que el Papa Francisco advirtió en la encíclica Laudato  en 2015: “todo está interconectado”.10 Por ello, ahora que la ciencia abre la ventana de esperanza con la vacuna contra el Covid-19, debemos caminar juntos en la dirección de la fraternidad universal y de la solidaridad compartida, estrechando los lazos de la cooperación internacional y con la mirada puesta en los más frágiles cuyas vidas quedan al margen de los avances científicos y tecnológicos.

Cuidar de los más pequeños y vulnerables es atender el grito de la Tierra y de los pobres que, en este tiempo de pandemia, se hace más estridente y nos interpela con mayor fuerza.

La vida propia, tanto como la de los demás nos demanda compromisos sólidos y acciones inmediatas, pero, sobre todo, la parresía; es decir, la valentía de defenderla y cuidarla, de protegerla y de darle cabida a toda ella, en su esplendor y en su sacralidad.


1 Es importante aclarar que la vacuna de Pfizer y la de Bio-N Tech que es la que se está avalando en casi todos los países actualmente y que son las primeras que están llegando a México, se ha estudiado y declarado que no utilizan líneas de células embrionarias, pero que éstas sí fueron usadas en alguna fase de la experimentación. Además, es necesario decir que su secuencia fue hecha en computadora con algoritmos especializados, por lo que la cooperación se confirma como material, indirecta y remota. Cfr. Prentice, D., «Update: COVID-19 Vaccine Candidates and Abortion-Derived Cell Lines» (2020), en https://lozierinstitute.org/update-covid-19-vaccine-candidates-and-abortion-derived-cell-lines/. Fecha de última consulta: 21 de diciembre del 2021.

2 Cfr. Pontifical Academy for Life Statement: Moral Reflections on Vaccines Prepared from Cells Derived from Aborted Human Foetuses. Pps. 183-185.

3 Disponible en: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19870222_respect-for-human-life_sp.html Fecha de última consulta: 21 de diciembre 2021.

4 Disponible en: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20081208_dignitas-personae_sp.html Fecha de última consulta: 21 de diciembre 2021.

5 Cfr. Pontifical Academy. Moral reflections. P. 185.

6 Respecto de los riesgos es obligación de todos estar alertas de los nuevos reportes que vayan surgiendo sobre los riesgos a medida que se vayan aplicando las vacunas a poblaciones distintas. Se sugiere revisar el sitio de los Centros para el control de enfermedades con sede en Atlanta, Estados Unidos. Disponible en el sitio: https://www.cdc.gov/vaccines/hcp/acip-recs/vacc-specific/covid-19/clinical-considerations.html Fecha de última consulta: 21 de diciembre del 2021.

7 Cfr. Pontifical Academy. Moral Reflections. P. 185.

8 No debemos olvidar que, a la luz de la justicia social promovida por la doctrina social cristiana, la vacuna no debe ser un privilegio si no un derecho que se cumpla en todos por igual pero dándole prioridad a los más vulnerables. Cfr. Academia Pontificia para la Vida. Humana Communitas. (2020). Disponible en: http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_academies/acdlife/documents/rc_pont- acd_life_doc_20200722_humanacomunitas-erapandemia_sp.html Fecha de última consulta: 21 de diciembre de 2021.

9 Así lo expresó la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Cfr. Cf. United States Conference of Catholic Bishops, «Vaccines for Covid-19» (2020) en: https://www.usccb.org/news/2020/ us-bishop-chairmen-pro-life-and-doctrine-address-ethical-concerns-new-covid-19-vaccines Fecha de última consulta: 21 de diciembre 2021.

10 SS. Francisco. (2015). Laudato Sí. Disponible en: http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html Fecha de última consulta: 21 de diciembre de 2021.

BIBLIOGRAFÍA

1. Academia Pontificia para la Vida. Academia Pontificia para la Vida. Humana Communitas. (2020). Disponible en: http://www.vatican.va/roman_curia/ pontifical_academies/acdlife/documents/rc_pont-acd_life_doc_20200722_humanacomunitas-erapandemia_sp.html Fecha de última consulta: 21 de diciembre de 2021.

2. Centers for Disease Control. “Interim Considerations for COVID-19 Vaccination of Healthcare Personnel and Long-Term Care Facility Residents. Disponible en: https://www.cdc.gov/vaccines/hcp/acip-recs/vacc-specific/covid-19/clinical-considerations.html Fecha de ultima consulta: 21 de diciembre del 2021.

3. Instrucción Donum Vitae. Disponible en: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19870222_res- pect-for-human-life_sp.html Fecha de última consulta: 21 de diciembre 2021.

4. Instrucción Dignitas Personae. Disponible en: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20081208_dig- nitas-personae_sp.html Fecha de última consulta: 21 de diciembre 2021.

5. SS. Francisco. (2015). Laudato Sí. Disponible en: http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enci- clica-laudato-si.html Fecha de última consulta: 21 de diciembre de 2021.

6. Pontifical Academy for Life Statement: Moral Reflections on Vaccines Prepared from Cells Derived from Aborted Human Foetuses.(2005). En The Linacre quarterly, 86(2-3), 182–187. 2019. https://doi.org/10.1177/0024363919855896

7. Pontifical Academy for Life. (2017). Declaration on the medical and scientific nature of vaccines. Disponible en: http://www.academyforlife.va/content/ pav/en/the-academy/activity-academy/note-vaccini.html

8. Prentice, D., «Update: COVID-19 Vaccine Candidates and Abortion-Derived Cell Lines» (2020), en https://lozierinstitute.org/update-covid-19-vaccine-can- didates-and-abortion-derived-cell-lines/. Fecha de última consulta: 21 de diciembre del 2021.

9. United States Conference of Catholic Bishops, «Vaccines for Covid-19» (2020) en https://www.usccb.org/news/2020/us-bishop-chairmen-pro-life-and- doctrine-address-ethical-concerns-new-covid-19-vaccines Fecha de última consulta: 21 de diciembre 2021.