TIEMPO DE LIBROS

 

 

Alfonso Herrera García

 

Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad Complutense de Madrid. Investigador Nacional nivel I del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt. Twitter: @jAlfonsoHerrera

 

Voto en contra

Cossío Díaz, José Ramón,

México, Debate / Penguin Random House, 2019, 181 págs.

Es de algún modo paradójico que el método de una Corte Constitucional para procesar sus decisiones sea un sistema de votación. Los votos de una decena de jueces se imponen a los de centenares de legisladores que consensaron una medida normativa contraria a la Constitución. Ese es el escenario que de lunes a jueves puede verificarse en las sesiones del pleno o las salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

A todos quienes hemos seguido la trayectoria del profesor José Ramón Cossío no ha caído por sorpresa la aparición de este libro. Era cuestión de tiempo, tras culminar su encargo como Ministro del más alto tribunal, que regresaría a la difusión de su pensamiento crítico. Así lo había demostrado con invariable solvencia, en su calidad de investigador, antes de asumir el encargo.

En realidad, el autor nunca dejó de analizar críticamente las decisiones de la Corte. La diferencia (no desdeñable, por supuesto) estuvo marcada por su pertenencia a la Corte a lo largo de 15 años y que, en las ocasiones en que construyó ese pensamiento, su blanco de análisis fueron las decisiones mayoritarias, a su juicio, intransitables.

En esos casos, sus posturas críticas fueron conformando votos disidentes, que fundamentaron jurídicamente las razones de su separación. Podemos afirmar que han sido sus votos los que mejor reflejan la doctrina jurídica de Cossío, antes que las sentencias (muchas de ellas muy importantes, por supuesto) en las que participó como ponente.

En un tribunal, la singularidad de los jueces cede a la colegialidad mayoritaria de la decisión. La disidencia puede verse como una expresión que debilita las razones decisorias; como conjunto de argumentos para la futura reflexión del propio tribunal (que, como en el caso de México, se renueva de tiempo en tiempo) o, bien, para sumar y fortalecer las contrarias posturas externas (dogmáticas), previas o posteriores a esas decisiones.

En el caso de Cossío, el voto en contra constituye mucho más que una discrepancia testimonial, una rebeldía confesada o una mera voluntad de insertarse en la memoria judicial.

El libro emplea una narrativa muy amable para articular disidencias en casos que tuvieron un innegable impacto social. Así, se discurre sobre muy variadas temáticas: el derecho de las personas indígenas a la traducción e interpretación en juicios penales; las relaciones entre la Constitución y los tratados en materia de Derechos Humanos; la localización geográfica de teléfonos móviles en relación con el derecho a la privacidad; el arraigo de personas durante la investigación criminal; el virus de inmunodeficiencia humana en las fuerzas armadas; la desaparición forzada; la libertad de expresión frente al derecho al honor y a los símbolos patrios; el consumo lúdico de marihuana; la restitución internacional de menores de edad; o la preferencia maternal en la custodia de los hijos.

A la luz de la buena cantidad de temáticas involucradas, el libro cumple una función adicional: evidenciar la profunda importancia de la Corte en la vida cotidiana de las personas y en la estabilidad institucional del país.

Precisamente por ello, “Voto en contra” dista de ser una colección de posiciones individuales sólidamente argumentadas. Se trata de un libro que aproxima los grandes problemas sociales y de Derechos Humanos a un público no necesariamente interesado en el mundo judicial o siquiera en el mundo jurídico. Un público simple y sencillamente preocupado por la democracia y la sociedad en la que vive.