TIEMPO DE LIBROS

Alfonso Herrera García

Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad Complutense de Madrid. Investigador Nacional nivel I del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT.

Twitter: @jAlfonsoHerrera

 

La Corte Interamericana de Derechos Humanos

García Ramírez, Sergio, 3ª ed., México, Porrúa / UNAM, 2019, 905 págs.

Han transcurrido más de dos décadas desde que México reconoció la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En ese tiempo, la Corte se ha convertido en un actor fundamental para el sistema jurídico mexicano a través de muy diversas manifestaciones.

Uno de los impactos inmediatos de las condenas interamericanas en contra del Estado mexicano ha sido el impulso de discusiones acerca del débil estado de protección de los Derechos Humanos. Cada caso en el que México ha sido parte ha demostrado esos déficits. Pero también han coadyuvado a hacer evidentes otros que, lastimosamente, han acompañado a nuestra sociedad a lo largo de los últimos años, en un contexto de violencia y de lamentable desaparición forzada de personas.

Las sentencias interamericanas también han condicionado, desde la modificación del modelo general del control de constitucionalidad y convencionalidad en el país (caso Radilla Pacheco), hasta importantes alcances de la reforma constitucional sobre la “guardia nacional”, en plena transición política (caso Nitza Paola Alvarado y otras).

En ese contexto, es de celebrarse la aparición de análisis doctrinales que nos permitan comprender de mejor manera el funcionamiento del sistema interamericano, sus procedimientos, las competencias de sus órganos, así como los propios casos y la jurisprudencia de la Corte Interamericana. La Corte tiene su sede física en San José de Costa Rica. Sin embargo, su sede jurídica está en cada caso en el que se dirime algún derecho o libertad protegido por la Convención Americana, en los escritorios de los jueces y juezas mexicanos, para el caso de nuestro país.

En este libro, don Sergio García Ramírez ofrece una fuente de información y un omnicomprensivo tratado sobre la Corte. A lo largo de más de 900 páginas explica, ordena, reflexiona y discute cada uno de los extremos de la jurisdicción interamericana. Goza también de un evidente valor añadido: su autor trae bajo el brazo las vivencias que, a lo largo de 12 años, experimentó como juez de esa Corte (1998-2010), y como presidente de la misma (2004-2007).

No es, desde luego, el primer libro de don Sergio en esta materia. En esta oportunidad, consigue aglutinar buena parte de su pensamiento sobre la Corte, y lo hace con énfasis especial en el estudio de su jurisprudencia: las reparaciones de Derechos Humanos (materia en la cual la Corte es referencia mundial), la libertad de expresión, la pena de muerte, los derechos de grupos en situación de vulnerabilidad, así como el debido proceso (adjetivo) penal.

Nuestro autor también aporta su posición en torno a los problemas teóricos y prácticos que plantea el ensamblaje institucional de la Corte frente a los órdenes jurídicos de los Estados parte. Dedica una parte de su reflexión a las implicaciones del derecho común de los Derechos Humanos y a la recepción nacional del Derecho interamericano.

Destaca, por supuesto, la explicación dogmática del llamado “control de convencionalidad”. La acuñación de esta expresión se le atribuye precisamente a Sergio García Ramírez, a partir de su enunciación en los votos a sentencias de los casos Myrna Mack Chang vs. Guatemala (2003), o Tibi vs. Ecuador (2004), antes de su adopción definitiva por la Corte, como se sabe, en su sentencia al caso Almonacid Arrellano y otros vs. Chile (2006).