TIEMPO DE LIBROS: La justicia constitucional en tiempos de cambio

 

Alfonso Herrera García

 

Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad Complutense de Madrid. Investigador Nacional nivel I del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT. Twitter: @jAlfonsoHerrera

La justicia constitucional en tiempos de cambio
Roberto Niembro y Sergio Verdugo, coords.
México, Suprema Corte de Justicia de la Nación / ICON-S México, 2019, 522 págs.

 

En estos días de contingencia sanitaria global cobra toda su contundencia aquella frase popularizada por Benedetti: “cuando creíamos tener las respuestas, cambiaron las preguntas”. Para el estado de cosas de la justicia constitucional en el mundo, con la irrupción de nuevas incertezas en tiempos tan extraordinarios como los actuales, no es la excepción.

La justicia constitucional se ha abierto camino en distintos procesos de transición a la democracia en muchos países de nuestra región latinoamericana a lo largo de las últimas décadas. Pero la función de las Cortes Constitucionales, dirigida a resolver relevantes casos litigiosos que se les plantean, no siempre se muestra cómoda con las necesidades estructurales de la democracia. No tenemos clara la respuesta a qué aportes y qué papel efectivamente juegan para abonar al bienestar de las sociedades o para paliar la discriminación estructural y las desigualdades. Por poner sólo un par de representativos ejemplos de los propósitos que consideraríamos vertebrales en los sistemas democráticos dignos de ese nombre.

Este libro recoge un conjunto de atractivas reflexiones acerca de esa y otras problemáticas a las que se enfrentan las Cortes Constituciones en realidades políticas y sociales cambiantes. En este tiempo que corre, diríamos, también cargadas de incertidumbre. Realidades que seguirán afrontando con signos de interrogación cuando la crisis epidémica se mueva hacia lo que serán difíciles intentos de vuelta a alguna normalidad.

El libro no se olvida de debates clásicos, como el profundizado por Bickel acerca de la mirada a los tribunales como órganos contramayoritarios (Luís Roberto Barroso). Tesis que en países como México es desdeñada dramáticamente —es mi impresión— no sólo por encumbrados poderes políticos sino por un sector muy importante de la propia comunidad jurídica, no obstante los 25 años cumplidos de la reforma constitucional que confirmó a la Suprema Corte en esa indubitable posición.

También se fundamenta el necesario viraje de las Cortes a la promoción del diálogo y la deliberación democrática en contextos de sociedades desiguales (Gargarella). Bajo esta tesis, debiéramos echar en falta mecanismos institucionales o buenas prácticas que permitan involucrar a grupos socialmente marginados en el proceso de la toma de decisiones judiciales.

El libro también coloca en la agenda la comprensión de las Cortes Constitucionales como órganos estabilizadores de la democracia. Así, con su jurisdicción, debieran evitar políticas amenazantes no sólo para los derechos, sino para la integridad gubernamental (Issacharoff). O incluso debieran sentirse habilitadas para realizar un control de constitucionalidad de reformas inconstitucionales. El propósito de esta posibilidad es preservar un núcleo mínimo del sistema democrático ante la amenaza de su erosión por procesos que “abusan” de modificaciones ilegítimas (Dixon y Landau). Polémica cuestión en la que, de nuevo, México saldrá irremediablemente a flote en el análisis del lector.

Francisca Pou es premonitoria al apuntar la necesidad de hablar de la justicia constitucional en tiempos de crisis, en contraste con los tiempos de una “normalidad democrática”. Tema que, por cierto, aguarda una oleada de estudios en potencia sobre la misma temática, como el anunciado libro editado por Richard Albert y Yaniv Roznai: Constitutionalism under extreme conditions (Springer) anunciado para la primavera del 2020.

Pou también ofrece argumentos sugestivos acerca del papel de las Cortes frente a lo que podrían identificarse como “liderazgos neopopulistas”. El Tribunal Supremo de Brasil constituye una demostración viviente de lo anterior al haber revertido numerosas decisiones del presidente Bolsonaro contrarias al aislamiento físico, en plena curva ascendente de la pandemia por el Covid-19 en ese país.

En los tiempos de crisis las pulsiones históricas del poder político son el abuso y la tentación de recorrer lugares que superan los confines de la ley en nombre de las emergencias. Por eso, no debe temerse en afirmar que los tiempos de crisis son la hora de los Tribunales Constitucionales.